1º de Mayo – Conciencia, solidaridad y determinación en la lucha

Estamos viviendo un momento que nos muestra un neoliberalismo de rostro especialmente autoritario. Nuestro tiempo nos trae una explotación salvaje que viene acompañada de banderas patrióticas e himnos fascistoides y, por si fuera poco, con perfumes de casposo machismo.

La situación es complicada, pero no es un fenómeno histórico nuevo: en cualquier caso, la fortaleza de su opresión es proporcional a la suma de nuestro miedo y de nuestra obediencia. Pero cuando la chispa de la desobediencia prenda, entonces ya nadie podrá pararnos.

Ejemplos no nos faltan: la lucha por la jornada de ocho horas no se resolvió votando, se resolvió a costa de sangre y lucha.

El primero de mayo que hoy conmemoramos recuerda las huelgas por las ocho horas desarrolladas en Chicago, que costaron seis muertos por disparos de la policía en el transcurso de la huelga, y cinco obreros anarquistas ejecutados en los procesos represivos que la siguieron.

Este año además se cumplen 100 años de la Huelga de la Canadiense.En febrero de 1919 en la compañía eléctrica de Barcelona “La Canadiense” se produjeron 8 despidos por sindicarse en nuestra organización, la CNT. La huelga comenzó exigiendo la vuelta al trabajo de los despedidos, pero conforme aumentaba la represión de gobierno y patronal, la solidaridad entre los trabajadores extendía la huelga por toda Barcelona y las reivindicaciones se ampliaban. La huelga duró 42 días, y gracias a la determinación y la ayuda de la CNT de múltiples rincones del país, los opresores fueron derrotados.

Fueron 42 días de conciencia de clase, de claridad para entender que quienes producen todo no pueden vivir con las migajas de los empresarios; fueron 42 días de solidaridad; 42 días de determinación en la lucha, porque las reivindicaciones laborales eran un llamamiento simplemente a unos mínimos de justicia social y, sobre todo, fueron 42 días de dar forma a la dignidad.

Estos 42 días supusieron una victoria total para la CNT y la clase obrera al conseguir las reivindicaciones de los obreros de La Canadiense y de chóferes, carreteros, obreras del textil y tipógrafos, además de forzar la aprobación de la jornada laboral de ocho horas.

Hoy, es nuestra tarea recuperar aquella conciencia, nuestros derechos laborales retroceden en lugar de avanzar, llevamos décadas en una vergonzosa pérdida de derechos, sin apenas respuesta. El fascismo reaparece con más fuerza. El capitalismo voraz, está consumiendo nuestras vidas, el agua que bebemos, el aire que respiramos, nuestro futuro y el de todos.

Es hora de elegir entre el miedo y la obediencia o la conciencia, la solidaridad y la lucha. O lo que es lo mismo, entre conseguir derechos o perderlos.

Tenemos un mundo nuevo por construir y eso significa una lucha constante contra el poder establecido. Somos conscientes de la dificultad que ello acarrea, pero si deseamos una vida, trabajo y relaciones muy diferentes a las actuales, tenemos que pelear por ellas. La historia nos demuestra como en el ya citado ejemplo de la Huelga de la Canadiense, que sólo la lucha en las calles, en los trabajos o en los centros de estudio sin sucumbir a la institucionalización de los mismos ya sea mediante liberados/as sindicales o mediante representantes del alumnado que permanentemente dan la espalda a las situaciones de conflicto con el fin de convertirse en apagafuegos de las luchas, y ensalzado así aún más el poder del explotador/a que intente aprovecharse de su posición de “superior” para machacar, como siempre, al trabajador/a.

De esta forma, queremos dejar claro que no caemos ante las estratagemas del sistema apropiándose de la lucha obrera, creando una jornada festiva desprovista de toda lectura anarquista y por tanto revolucionaria que remueva las conciencias de los y las trabajadoras y los impulse a organizarse y actuar.

Hoy como siempre, la CNT-AIT se enfrenta y se enfrentará contra todos los abusos por parte del sistema hacia la clase trabajadora mediante el apoyo mutuo, la autogestión y los principios antiautoritarios como herramientas para conseguir una sociedad justa y libre.