Crónica Huelga Feminista 2019

Todo comenzó con una algarabía nocturna desde muchos puntos de Madrid. Las piqueteras y piqueteros se fueron metiendo en faena. Las cosas fueron las normales de los piquetes: informar del comienzo de la huelga y de las distintas reivindicaciones de los distintos colectivos, alguno y alguna se sumó espontáneamente abandonando su puesto de trabajo, otras y otros tuvieron que aguantar que se les llamase esquirolas/esquiroles, lo que eran.

Otros grupos se dedicaron a tunear las entidades que más rabia les generaban. Según gustos personales. Así amaneció el Grupo Uno CTC.

Hubo quien prefirió realizar acciones enfocadas al trabajo feminizado; sobre todo en otros países, como Bangladesh, donde gracias al trabajo semiesclavo de estas (mujeres y niñas) nos podemos vestir elegantemente a precio de risa y sin ningún tipo de cargo de conciencia.

También algunos o algunas se acordaron de las torturas y asesinatos que se ejercen contra animales no humanos. Nuevamente nuestro consumo se sustenta en el sufrimiento de otros y otras.

Alguien se acordó de la Iglesia, de todo lo que sustenta y representa en contra de las libertades de las mujeres y en contra de la vida; además de toda la impunidad de la que goza.

Llegó la mañana y el cansancio. Sin embargo, la algarabía consiguió contagiar las ganas de luchar. Por lo visto, Apple, El Corte Inglés, Mango o Inditex en todas sus ramas fueron de los más vilipendiados. Pudimos ser testigas de la ira del jefe de seguridad de El Corte Inglés pronunciando las palabras que dieron a entender su catadura moral: ”sois unas hijas de puta”.

Las compañeras, por nuestra parte, quisimos dejar por un momento los clásicos piquetes para ir a recordarles a los Ministerios de “Bienestar social” y “Justicia” la doble moral y/o la ineficacia con la que vienen operando. Más allá de la ideología del partido de turno.

A mediodía se realizó, en los locales del sindicato de Tirso de Molina, una fraternal comida donde se pudieron reponer fuerzas y compartir las experiencia vividas en la huelga hasta aquel momento.

Tras un breve descanso, le tocó el turno a Mango, en solidaridad con las compañeras represaliadas de Gijón y con las compañeras explotadas de Bangladesh.

En Sol, la policía identificó, registró y cacheó a algunes de les concentrades en la plaza por motivo de la huelga. Una decena eran de nuestro sindicato. Imaginamos que nuestras banderas les gustaron menos que la de otres manifestantes.

Ya muy cansades, tras una jornada intensa de lucha, nos sumamos a la manifestación general por la huelga del 8 de Marzo. Aunque nos emocionó ver la gran cantidad de gente que acudió, no pudimos evitar sentir un pequeño resquemor por la hipocresía de personas y organizaciones que se colocan para la foto y cuya única intención es ganar votos.

La lucha sigue…